El reclamo obedeció a que 334 trabajadores de la compañía municipal no habían cobrado el sueldo de junio, y el Sueldo Anual Complementario (SAC).

El viernes el intendente Sergio Tamayo y el gerente de la compañía Claudio Grippo se reunieron con dirigentes del gremio. Luego de eso dieron a conocer que la comuna había hecho una “gestión fantástica” para levantar la medida de fuerza.

El fin de semana las unidades salieron otra vez a la calle.

Al comienzo de la “retención de tareas”, Grippo adjudicó la crisis financiera a la baja en la recaudación que produjo el parate por la pandemia en San Luis. Dijo que no tenían recursos para afrontar los pagos y que requerían $25 millones. Afirmó que dependían de los subsidios de Nación.

Días más tarde, depositaron alrededor de $5 millones, lo que equivalió a unos $15 mil para cada trabajador. El 24 de julio volvieron a depositar otra suma, pero solo alcanzó al 74% del total. Por eso, ratificaron el paro.

Pese a ello, y a que el servicio no está del todo normalizado, no hubo intervención de parte del Gobierno de Rodríguez Saá. Las empresas enviaron múltiples notas pidiendo asistencia a la Provincia, pero no tuvieron contestación favorable.