Con la reactivación del turismo interno y el distanciamiento social vigente en toda la Provincia de San Luis, vecinos de Potrero están expresando su malestar,  por distintas vías, al sentir que la ciudad donde viven está al borde del «descontrol».

Frustración, impotencia, bronca. Son sentimientos que se repiten entre quienes siguen con precaución respeto y solidaridad, mientras ven que otros -a veces familiares o amigos- ya tiraron la toalla y se entregan a un “descontrol” que no es vigilado ni controlado por nadie.

Puede verse las reuniones improvisadas en áreas de esparcimiento en las que se comparte la botellas de alcohol, así como también los abrazos y los juegos de contacto entre los más pequeños

Entonces, prevalecen las respuestas individuales: hay quien se queda en casa por convicción o por respeto y quien sale porque ya no siente que la amenaza sea tan grande, descuidando al otro. 

De acuerdo a lo expresado por los vecinos, Sin datos confiables, no se puede mostrar la dimensión del problema y las consecuencias negativas de no tomar decisiones concretas.

Es valedero recordar que el distanciamiento social consiste en evitar que las personas estén en contacto para que no sean vectores del virus, que (según el consenso actual) se transmite a una distancia de hasta dos metros por las gotitas expulsadas al toser o estornudar, y puede adquirirse tocando superficies (como manijas de puertas, interruptores de luz o botones de ascensor), donde mantiene su capacidad infectiva durante algunas horas.